Las plantas de selección automatizadas optimizan el procesamiento de los residuos de envases
Madrid, abril de 2007. La automatización de los procesos de selección y tratamiento en las plantas de clasificación de envases genera diversos beneficios en los procesos de reciclado: aumento de la capacidad de producción de la instalación, incremento del rendimiento y efectividad de las plantas y mejora de las condiciones laborales -seguridad y salud- de los trabajadores que pasan a ocuparse, fundamentalmente, de controlar la calidad de los materiales seleccionados.
A lo largo del último año, el total de plantas de selección automáticas se ha incrementado con once nuevas instalaciones. Por un lado se remodelaron 9 plantas manuales con equipos de separación óptica: Alcalá de Guadaira (Sevilla), Soria, Puerto de Santa María (Cádiz), Córdoba, Montalbán (Córdoba), Serín (Asturias), Jundiz (Vizcaya), Urnieta (Guipúzcoa) y Pinto (Madrid). Además, se inauguraron dos nuevas plantas automáticas en Vic (Barcelona) y Castellón.
Hasta ahora los trabajos de selección y clasificación de envases en las plantas de selección se realizaban de forma manual. Los operarios extraían manualmente los residuos de su flujo según el tipo de material del que se tratara: PET, PEAD, Film, Plástico Mezcla o Cartón para Bebidas. Sin embargo, en la actualidad, los sistemas de separación óptica, implantados en muchas plantas de selección, son capaces de identificar la naturaleza de los residuos de envases mediante una luz reflejada en ellos al pasar bajo unos sensores y sin necesidad de que ningún operario los separe manualmente.

Estos equipos no sólo distinguen si los envases son plásticos, metálicos o de madera sino que identifican también el tipo de plástico del que están fabricados: Polietileno de alta o baja densidad, PET, Polipropileno, Poliestireno, etc. Asimismo, son capaces de diferenciar si son materiales compuestos o no y, por ejemplo, distinguir el brik del papel/cartón.
Una vez identificados, los envases son extraídos del flujo de residuos gracias a la acción de una hilera de inyectores de aire comprimido. El sensor identifica el tipo de material y ordena a los inyectores su soplado para dirigirlo después a una cinta colectora, separada del flujo principal.
Los sistemas de separación óptica tienen la posibilidad de seleccionar hasta dos fracciones de residuos simultáneamente, gracias a una doble hilera de inyectores orientados de forma distinta.
Los equipos de separación óptica garantizan un alto nivel de rendimiento y una calidad del material seleccionado, siempre que se destine un puesto de control de calidad al final del proceso. No obstante, los envases una vez clasificados deben someterse a un control para cumplir la normativa de las ETMR’s (especificaciones técnicas de los materiales recuperados), condición necesaria para garantizar su reciclabilidad.