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 Funciones del Envase 

Protección y Conservación 

Para la conservación y protección del producto el envase debe evitar el deterioro causado por agentes mecánicos, químicos y biológicos desde la fabricación hasta el consumo (fases de transporte, almacenamiento, comercialización  y conservación en el hogar hasta el momento del consumo.)


Por tanto, la intensidad de estos agentes determinará la necesidad de reforzar y proteger el producto en mayor o menor medida mediante un embalaje.


El envase óptimo será aquel que aporte exactamente la resistencia necesaria para asegurar la integridad del producto hasta su consumo.


Una cantidad excesiva de material de envasado o lo que llamamos ‘sobre embalaje’ significará que el producto está sobreprotegido. El producto envasado llegará íntegro a su destino y podrá ser consumido, pero al impacto ambiental generado por el residuo del envase óptimo habrá que sumar el impacto generado por el exceso de embalaje.


Si el embalaje es insuficiente y, por tanto, el producto envasado no puede resistir la fase de distribución, éste no llegará en condiciones adecuadas para su consumo. El impacto ambiental resultante es la pérdida del producto y la generación del residuo tanto del producto como del envase.

 

Además del embalaje optimizado, otras formas de alcanzar la resistencia necesaria para la distribución del producto envasado son:

  • Aumentar la resistencia del producto, de forma que se requerirá menor cantidad de envase para protegerlo. Esto puede resultar útil en el caso de materiales de envasado de elevado coste.
  • Actuar sobre las condiciones en las que se realiza la distribución del producto, por ejemplo reduciendo la distancia desde los proveedores hasta el punto de distribución, mejorando la amortiguación, etc. Esto reduce la resistencia necesaria para mantener la integridad del producto envasado y, por tanto, la cantidad de envase necesario.

 

Conviene recordar que la protección del producto hasta el momento de consumo se logra gracias al conjunto de envases que lo acompañan desde su fabricación hasta su consumo: envases primarios, secundarios o de agrupación y terciarios o de transporte.

 

El diseño del envase primario está íntimamente relacionado con la naturaleza y resistencia de los envases de transporte y agrupación, y con el sistema de distribución. Por tanto, es necesario tener en cuenta todos los envases implicados, a la hora de proponer modificaciones en cualquiera de ellos. Por ejemplo, si aligeramos mucho una botella de plástico es posible que necesitemos reforzar la caja de cartón que agrupa las botellas, para evitar que durante el transporte se deterioren.