Cómo mantener tu casa fresca de manera natural

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30 Agosto 2017
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Cómo mantener tu casa fresca de manera natural

Combatimos el calor con aire acondicionado, pero así liberamos más emisiones que acentúan el efecto invernadero que sube la temperatura. Vamos a recordar cómo refrescar la casa de manera natural.

Lo primero es evitar que los rayos del sol entren directamente en la vivienda, porque el sol se irá pero el calor permanecerá, manteniendo alta la temperatura de la vivienda incluso de noche. Lo mismo ocurre con los cristales. Hay que intentar a toda costa que no se calienten. Así que para empezar no se te olvide bajar el toldo o la persiana las horas que el sol da directamente en la fachada de tu casa.

Es muy bueno ventilar la casa. Además de eliminar posibles olores que se hayan generado en el interior al cocinar o por llevar tiempo cerrada, el aire se renueva y se eliminan radiaciones electromagnéticas que han liberado nuestros aparatos electrónicos, la wifi, el móvil, etc. Sin embargo, en verano es muy importante elegir la hora a la que ventilamos la casa. Por regla general: cuánto más temprano, mejor, antes de que empiecen a subir las temperaturas.

Llegada la hora del día de más calor, abrir las ventas para combatir las altas temperaturas puede ser más contraproducente que mantenerlas cerradas porque puede que lo que entre sea, sobre todo, más calor. Para que realmente corra el aire, podemos recurrir a lo que los arquitectos llaman en sostenibilidad “ventilación cruzada”, un concepto muy similar a lo que que nuestras abuelas llamaban “corriente”, de manera que se produzca un intercambio de aire caliente y frío entre dos extremos opuestos de la casa, por ejemplo, la puerta de la entrada y la del patio interior.   

Es muy importante aislar la zona de la casa donde más calor se genera: la cocina. Aunque haga calor no podemos dejar de usar los electrodomésticos y  tenemos que seguir cocinando igual. Es recomendable si podemos hacer todas estas tareas por la mañana. Lo mejor es cerrar la puerta de la cocina para impedir que el aire caliente pase a las otras estancias de la vivienda y, en este caso sí, dejar alguna ventana abierta para que salga el calor.

Y cuando llega la noche… ¡Ojo! No en todos sitios refresca cuando se pone el sol, así que es mejor asegurarnos antes de abrir de que realmente va a entrar aire fresco no vayamos a perder la buena temperatura que nos hemos esforzado todo el día por conseguir.

Una vivienda mal aislada, pierde calor en invierno, pero también hace que las temperaturas suban en su interior durante los meses de verano perdiendo el efecto del aire acondicionado. En otras palabras, no es eficiente energéticamente. Aunque hay elementos estructurales que afectan al conjunto del edificio, en nuestra vivienda también podemos evitar esta falta de eficiencia. La mejor forma es instalar ventanas de alto rendimiento que aíslan el interior (no solo por la temperatura sino también por el ruido exterior) como por ejemplo las de doble cristal (para la carpintería de la ventana es aconsejable las que incorporan el llamado “rotura puente térmico”). Recuerda que a la hora de comprar cualquier tipo de aire acondicionado lo más conveniente es que tenga una Clase A en su etiqueta energética, lo que nos garantiza la máxima eficiencia.

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