Soy responsable, soy solidario y cuido el medio ambiente

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13 Julio 2017
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Noticias
Jardín sostenible

Cada vez son más las organizaciones y proyectos que aúnan responsabilidad social y ambiental. Lo reclaman los consumidores, lo piden los empleados y también lo desean los directivos. Aquí os dejamos cuatro fantásticos ejemplos.

Seguro que todos los que nos estáis leyendo ahora mismo tenéis en mente algún proyecto iniciado por una empresa privada u otro tipo de entidad con fines ambientales o solidarios. Y es que a nuestro alrededor se multiplican los productos, iniciativas y empresas responsables. Por eso, hoy queremos hacerles un hueco y, para rizar más el rizo, vamos a hablar de organizaciones que tienen detrás iniciativas que aúnan objetivos sociales y ambientales.

Es el caso del proyecto Barrios Sostenibles” de la Fundación Tomillo, que se lleva a cabo gracias al trabajo de jóvenes en situación de vulnerabilidad, a quienes se les forma en profesiones de futuro relacionadas con la eficiencia energética y el medio ambiente. Después, ellos ayudan a la mejora de los hogares de familias en situación de pobreza energética en el distrito de Usera, Madrid.  El proyecto sensibiliza sobre medidas de cuidado del medio ambiente y ahorro energético en el hogar y realiza pequeñas modificaciones para mejorar la microeficiencia en las instalaciones de las viviendas.

Otro ejemplo de responsabilidad social y ambiental es el de Auara, la marca de agua natural 100% solidaria. Su objetivo es lograr el acceso a agua potable a los que no lo tienen, una tarea en la que invierte el cien por cien de sus dividendos, y reducir el impacto ambiental de las botellas que se consumen para lo que fabrica las suyas con plástico reciclado R-PET.

Cada botella de Auara tiene un código QR por el que la persona que la compra puede averiguar a qué proyecto se va a dedicar su inversión. Además, el envase tiene también información en sistema Braille. Sus objetivos a 2020 son asegurar el acceso a agua potable a 50.000 personas, evitar el empleo de 10 millones de litros de petróleo en PET, invertir 2,5 millones de euros en proyectos sociales y reutilizar el plástico de 90 millones de botellas, además de llevar a cabo labores de concienciación sobre la crisis del agua que sufre el Planeta.

También Red Koopera se mueve por un objetivo tanto ambiental como social: generar empleo con la prevención de residuos. Se trata de una cooperativa de segundo grado en la que participan cooperativas de iniciativa social y empresas de inserción impulsadas por Cáritas. “Nuestro objetivo –dicen en su página web- es la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión social, mediante actividades de servicios ambientales, reutilización y reciclaje, consumo sostenible, formación, atención a personas y otras actividades que pueden ayudar a cumplir el objetivo”.

¿Y qué sería de la naturaleza y del medio ambiente sin investigadores y científicos? Escuelab lo tiene claro. Nació en 2013 con el objetivo de fomentar en nuestro país vocaciones científicas e investigadoras. Está compuesto por un equipo de reconocidos científicos formados en las mejores instituciones internacionales. Todos tienen un fuerte compromiso social y para hacerlo realidad han articulado el proyecto en torno a dos entidades: la Escuelab Innovación Educativa y la asociación sin ánimo de lucro Escuelab, a través de la que canaliza su programa de becas para que todos los niños que lo deseen puedan inscribirse, independientemente de su nivel socioeconómico. Su trabajo con niños en situación de vulnerabilidad ha sido reconocido por Unicef que les ha concedido el Premio Emprende 2017.

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